El rio que suena…

De sabios los oídos,

aspirando aquel sonido

el de callar y maldecir

coces presto a dar y recibir

,

carboncillo deshollinando sudor

perdidos los ojos, los labios, en un muro roído

de aquel buen olor

de atasco de sal, de palabra callada

silbando en el silencio esperanzado

a aquellos a los que todo importa nada

,

siseos de manos donde se rinden onerosos sellos

cuando el frasco atrae el color del metal

para los plebeyos esta vez

pinta mal

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